La sangre de Jesús no fue un simple derramamiento; fue un testimonio vivo. Comenzó a correr en los patios y calles de Jerusalén, habló misericordia a Israel, descendió al Calvario, tocó la tierra que tembló ante su Read more
La sangre de Jesús no fue un simple derramamiento; fue un testimonio vivo. Comenzó a correr en los patios y calles de Jerusalén, habló misericordia a Israel, descendió al Calvario, tocó la tierra que tembló ante su Creador, y sigue hablando hoy a cada corazón. Esta canción sigue el recorrido de esa sangre preciosa desde Jerusalén hasta las naciones, revelando que el sacrificio del Mesías no fue solamente un evento histórico, sino una invitación personal. La sangre que habló entonces todavía habla hoy, llamando al arrepentimiento, a la reconciliación y a la fe en Jesucristo.